La red entera de personas conectadas por relaciones — una 'molécula' de parejas y metamours.
La palabra mezcla "poly" (de poliamor) y "molécula", y esa segunda mitad lo es todo. Dibuja tus relaciones con puntos y líneas —las personas como átomos, los vínculos como enlaces— y el diagrama parece sacado de un libro de química. Eso es un polycule: el mapa, no solo la pareja. Una V de tres (una persona que sale con otras dos que no salen entre sí) es un polycule. Y una telaraña de doce personas repartidas por tres ciudades también.
El malentendido de siempre es pensar que un polycule significa que todo el mundo se acuesta con todo el mundo. No va de eso. Lo que lo define es la conexión, no la saturación: puedes estar en el mismo polycule que alguien a quien no has tocado nunca, solo porque los dos salís con la misma persona. Esa persona del medio también tiene nombre (tu metamour), y buena parte de la vida en un polycule va de esas relaciones laterales, no de las directas.
Dónde aparece de verdad: la gente usa "polycule" igual que alguien monógamo dice "mi relación" —como la unidad que está describiendo—. "Nuestro polycule pasa las fiestas juntos." Es descriptivo, no un estado al que te apuntas; la forma cambia según la gente se empareja, se aleja o se conecta. Y conviene ser honesto: el diagrama molecular tan pulcro adorna la realidad —los de verdad implican cuadrar agendas, celos y alguna ruptura que rehace toda la estructura.