Tu alineación de ligues: las varias personas con quien sales a la vez, sin exclusividad con nadie todavía.
Un roster no es poner los cuernos, y tampoco es poliamor. Lo que lo separa de lo primero es una sola palabra: honestidad. No le debes a nadie pasar lista —nadie tiene que oír aquello de "oye, eres la número cuatro"—, pero sí les debes la verdad de que todavía no hay exclusividad. Cállate eso a propósito y deja de ser un roster para convertirse en un marrón.
Tampoco es lo mismo que ser poli. El poliamor va de mantener varias relaciones con compromiso a la vez, a la vista de todos y para siempre si funciona. Un roster es de fase inicial y temporal por diseño: una forma de conocer a varias personas en paralelo antes de decidir con quién —si es que con alguien— quieres ir a más. Piensa en la fase de casting, no en el final de temporada.
El argumento honesto a favor: si sueles lanzarte a la exclusividad con la primera persona que te da mariposas, el roster te frena. Tener opciones baja la ansiedad, y comparar afina lo que de verdad buscas. El argumento honesto en contra: la atención es finita. Repártela entre cinco chats y cada conexión se queda en la superficie, la logística se convierte en un curro a media jornada, y en cuanto aparecen sentimientos de verdad por una persona, mantener a las demás en el banquillo empieza a hacer daño a alguien. El roster es una herramienta para el principio. Como destino, es malísimo.